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33. Iñigo Errejón: Podemos as an emergent cultural practice

March 27, 2016

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/5f/%C3%8D%C3%B1igo_Errej%C3%B3n_en_Argentina_en_2015.jpg
Photo credit: ca.wikipedia.org

This is the thirty-third post in the freedom technologists series

I have pasted below some highlights (in Spanish) of an excellent interview with Podemos’ ‘no. 2’, Iñigo Errejón, conducted by María Lamuedra, David Montero and M. Eugenia Gutiérrez. To read the whole interview see: Galván, I. E. (2014). PODEMOS como práctica cultural emergente frente al imaginario neoliberal: hegemonía y disidencia. Conversación con Íñigo Errejón Galván. IC Revista Científica de Información y Comunicación, (11). http://www.icjournal-ojs.org/index.php/IC-Journal/article/view/307

Brief bio (Wikipedia)

Íñigo Errejón Galván (born 14 December 1983)[1] is a Spanish political scientist and politician, Doctorate of Political Science[2] and member of the editorial board of the political analysis journal Viento Sur.[3] He is the Secretary for Policy and Strategy and Campaigning of the political party Podemos, whose electoral campaigns he has directed.[4] He is a member of the Congress of Deputies.

English abstract

Iñigo Errejón analyzes the communication experience of PODEMOS in terms of its potential for establishing an alternative discourse and identity to neoliberal logic. To that end, he uses theoretical tools that forge links with communication studies, above all by means of Antonio Gramsci’s theory of hegemony and Ernesto Laclau’s empty signifier concept.

Keywords

PODEMOS, identity, discourse, hegemony, Antonio Gramsci, Ernesto Laclau, Chantal Mouffe

Outline

Part 1. Birth of PODEMOS. The construction of its discourse and the management of the electoral campaign of May 2014.

Part 2. From politics to communication. The concept of hegemony and issues relating to identity and discourse.

Part 3. Reflecting upon communication in connection to PODEMOS.

1ª PARTE. Nacimiento de PODEMOS. La construcción de su discurso y la gestión de la campaña electoral de mayo de 2014

[Revista IC] Nos gustaría empezar a conversar partiendo de su testimonio como observador participante en una experiencia de construcción de una alternativa política al proyecto neoliberal, y específicamente como responsable del área de comunicación y de formación del discurso. ¿Cuáles son las fuentes teóricas y políticas de las que bebe PODEMOS y qué papel tiene la comunicación su desarrollo?

[Iñigo Errejón] [L]a base de PODEMOS la componen ideas en las que venimos trabajando desde hace tiempo a través de un grupo muy pequeño de personas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Para nosotros se trata de atreverse a lanzar una hipótesis y de trabajar en desarrollarla.

En el conjunto de estas ideas hay tres líneas fundamentales. Por una parte, muchos de nosotros venimos de discutir y analizar las experiencias de cambio político en América Latina; no como meros estudios de caso, sino como vía para investigar cómo funciona la política. […] Como científicos sociales nuestros laboratorios son aquellos momentos históricos en los que las cosas cambian rápido.

La segunda de las ideas clave comprende un planteamiento y diagnóstico sobre España. Es lo que empezamos a etiquetar como “crisis de régimen”. Implica que no estamos únicamente ante un conjunto de protestas sociales dispersas, ni ante mejores o peores resultados del bipartidismo en las elecciones, sino que nos encontramos ante el final de un ciclo político, el agotamiento de un modelo político y cultural.

Algunos vienen de estudiar las trasformaciones en la Transición, otros estudiamos otras corrientes como el 15M: no en el sentido de cómo se organiza o de las formas de protesta, sino de cómo influye en la manera en que nos vemos a nosotros mismos. Quizás esto es lo que ha cambiado el 15M; si bien no ha modificado las correlaciones de fuerza dentro del Estado, sí ha alterado la forma en la que los españoles nos vemos y miramos hacia delante, las gafas con las que vemos la realidad. Ha puesto encima de la mesa la posibilidad de un relato alternativo, que es seguramente lo fundamental.

La tercera pata sería de reflexión y práctica, relacionada directamente con el ámbito de la comunicación. […] Esta reflexión abarca el discurso, los medios, la ideología… y define una forma de poder concreta a través de la posibilidad de generar explicaciones del mundo.

De estas ideas emerge una interacción teórica, y enseguida una concreción práctica, en iniciativas de comunicación específicas. En primer lugar mediante debates en nuestra facultad que imitan el formato de “59 Segundos”, con la voluntad de generar discusiones teóricas muy ricas, pero que aún cosechan un bajo impacto. A partir de ahí, nuestra intención se orienta a mezclar reflexión densa con los formatos ágiles típicos de los medios de comunicación mainstream, que son realmente los que impactan. En este sentido, no nos conformamos con la idea aristocrática de la academia que se complace en lo minoritario. Queremos pensar con rigor pero también transformar: denso y profundo, por supuesto, pero a la vez atractivo.

Es en este contexto en el que aparece la oferta a Pablo Iglesias para trabajar en La Tuerka, en Tele K8, la televisión de Vallecas […].

[Revista IC] Se podría decir, entonces, que vuestra experiencia en el terreno de la comunicación os permite dar una salida práctica a las ideas teóricas que habíais venido madurando…

[Iñigo Errejón] Yo, al menos en un primer momento, no me doy cuenta, pero se abre un camino fértil, de ida y vuelta, por el que transita lo que teorizas, lo que lees y discutes, lo que practicas. Cada viernes, cuando vas a La Tuerka, ensayas y te das cuenta de qué formatos funcionan más y de cuáles funcionan menos.

Creo que las posibilidades de PODEMOS pasan por dar una disputa que tenga un pie en el sentido común de época y el otro en las posibilidades de extraer lo que Gramsci denomina “núcleos de buen sentido”, es decir, una posibilidad transformadora desde la que realizar una intervención política que cambie las reglas del juego.

[Revista IC] ¿En qué sentido se genera PODEMOS en relación directa con la cultura universitaria, el movimiento estudiantil y, por último, el 15M?

[Iñigo Errejón] El movimiento estudiantil se mueve por olas: movilización, asambleas masivas, marchas… y luego de repente, la nada. Se comienza al año siguiente como si no hubiera pasado nada, y es siempre así. Nosotros decidimos que había que sedimentar un colectivo que fuera capaz de transmitir experiencias y prácticas, aciertos y errores. Contrapoder era un colectivo modesto, de unas 25-30 personas en su mejor momento, relativamente pequeño pero con cierta capacidad de influencia. […] Lo que pienso sobre esto está en un artículo publicado en Rebelión.org y que se titula “La Juventud sin futuro y los riesgos de la política hegemónica”. Había elementos en estas prácticas que permitían intuir una intervención virtuosa, que no fuera solo mainstream ni se limitara a decir lo que ya existe, pero que tampoco fuera marginal. Es una capacidad de destrabar cosas que parecían trabadas e inaugurar posibilidades diferentes.

En realidad una buena parte de las personas que se forman en esas dos experiencias han sido el corazón, el músculo y el cerebro colectivo no visible de la campaña de PODEMOS en las últimas elecciones europeas. Ha sido una campaña hecha con relativamente poca gente, no más de unas 20 ó 25 personas muy jóvenes; había un núcleo duro trabajando permanentemente10. Son personas que habían aprendido a gestionar una campaña electoral, no en manuales, sino haciéndola. El equipo de redes, por ejemplo, lo compusieron personas que habían hecho lo mismo en Juventud Sin Futuro, durante el 15M, y habían aprendido de esa experiencia.

[Revista IC] ¿En qué momento se encuentra ahora PODEMOS en relación con la situación política en España?

[Iñigo Errejón] Creo que desde los resultados de las elecciones del 25M ha caído sobre PODEMOS una campaña de estigmatización y criminalización desconocida en los años de democracia en España. Esto es signo de la erosión de la hegemonía de las élites, que no llegan a convencer y utilizan el último recurso que les queda: el miedo. Es una retirada, la última trinchera a la que retrocede el poder político cuando se siente amenazado. El poder establecido se ha visto forzado a emplear este tipo de razonamiento. No significa que vayan a perder, pero en un escenario de retirada la última trinchera es el miedo al cambio.

[E]l hecho novedoso en el panorama político y social español es que ya no tienen el monopolio de la palabra. Se ha agotado la capacidad del poder para nombrar, y con ello, se empieza a agotar la capacidad del propio poder político. Quien no nombra tiene más dificultades para seguir suscitando consensos mayoritarios y ordenando las posiciones del resto. Es una dificultad que impide al poder seguir atribuyéndose un sentido universal: “yo no soy un actor más, soy el que representa el interés general”.

Ha habido una mezcla de ignorancia, arrogancia y cerrazón que ha impedido a estas élites entender lo que estaba sucediendo. Esta es la razón de que hayan tenido tan poca capacidad de contaminarse y aprender. Cuando lo han hecho, ha sido tarde y de manera que resulta impostada. Esto está relacionado con el hecho de que en los partidos y en el mundo de la empresa privada hayan funcionado mecanismos de selección negativa que han promocionado a los peores.

2ª PARTE. De la política a la comunicación. El concepto de hegemonía y cuestiones relativas a la identidad y el discurso

[Revista IC] ¿Cómo describirías vuestro acercamiento a la Comunicación, desde la Ciencia Política?

[Iñigo Errejón] Tiene que ver con el ensayo-error en la labor de traducción. Nunca hemos trabajado en el campo de la comunicación. Somos politólogos y lo que intentamos trabajar es cuánto de importante es la comunicación para la construcción del poder político. Desde la preocupación por la política, hemos llegado a valorar la importancia de la comunicación y del discurso. Pero el ensayo-error se refiere más a la parte de la práctica: cómo hacer uso de la comunicación en la traducción social del diagnóstico político. Tiene más que ver con un trabajo en la práctica que en la teoría.

[Revista IC] Entonces, ¿no habéis trabajado con manuales de marketing político en la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo?

[Iñigo Errejón] No creo en esos manuales. Creo que la experiencia de PODEMOS demuestra que muchas de las cosas que dicen los manuales de marketing político son falacias. […] Lo fundamental es saber leer bien una situación: qué es lo que está en disputa en cada momento. Una campaña electoral sólo es un momento muy concentrado en el tiempo, en el que la gente pone mayor atención; una pelea por conseguir una seducción minoritaria, por conseguir persuadir a más gente que el adversario.

[Revista IC] La referencia a las obras de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Hegemonía y Estrategia socialista (1985), y La Razón populista (2005) de Laclau, parece evidente en la concepción de la estrategia discursiva de PODEMOS. Laclau parte de un enfoque posmodernista en la concepción de la comunicación política, pues partiendo de la no existencia de clases sociales, presupone que la mejor manera de conectar políticamente con las demandas insatisfechas de la sociedad es por medio de un discurso construido a través de “significantes vacíos”. ¿Cuál es la importancia específica -o general- de estos referentes en la creación del discurso de PODEMOS?

[Iñigo Errejón] Para mí han sido centrales, ya desde antes de la tesis doctoral. En la tesis, y en todo el trabajo intelectual y político-práctico que he desarrollado después, se observa la influencia de estos autores, que se agrupan en la Escuela de Essex, centrada principalmente en el análisis del discurso y de la hegemonía. Los conceptos de “significantes vacíos” y de la “cadena de equivalencias” juegan un papel central como problematizadores del pensamiento de Antonio Gramsci, más allá de los límites y confines del marxismo. [Laclau y Mouffe] hacen una interpretación posmarxista de Gramsci, partiendo de la siguiente idea: “en las sociedades occidentales el poder se ejerce por una mezcla de consentimiento y coacción” […].

Gramsci argumenta que las sociedades occidentales -y con ello hace referencia a los Estados modernos- tienen Estados sólidos con una sociedad civil muy articulada que es capaz de generar consentimiento en torno a la dirección de un grupo social determinado. Esto significa que el Estado no debe ser representada como una fortaleza sin más, sino una que está rodeada, dice Gramsci, “de alambradas y casamatas”, de toda una red de medios de comunicación, de escuelas, iglesias, publicaciones, cultura popular.., que tiende a naturalizar y a hacer “invisible” el dominio de unos pocos.

Decimos cosas como “la objetividad es fundamental”, “los extremos se tocan”, que “en este país confundimos libertad con libertinaje” o que “todos hemos querido vivir por encima de nuestras posibilidades”, sin advertir que utilizamos contenidos políticos –no neutros- creados desde arriba y por los que mandan.

En este recorrido creo que la gente de la Escuela de Essex, entre ellos Laclau y Mouffe, son capaces de hacer una lectura que va más allá. Suelen indicar que la construcción de los sujetos también es eminentemente una producción de sentido. No existen, no hay sujetos puros que estén esperándote en la economía (la clase trabajadora), en la historia (la nación), en el género, en la geografía… En su lugar, hay materias primas, culturales, sociales que, articuladas de una forma o de otra, producen distintos tipos de identidad.

Para el caso de la constitución de sujetos históricos o identidades políticas, la contingencia influye en la medida en que te ayuda a ver un escenario político determinado como un conjunto de relaciones de poder que tienen que ser siempre negociadas. Ahí entroncan con la idea de hegemonía, como un tipo de poder político que no es monolítico, que para mantenerse tiene siempre que negociar, incluir, excluir y volver a seducir.

El concepto de Gramsci, por el contrario, no alude a la suma sino a la articulación. Esto significa que el resultado final no es un componente más, sino algo más que la suma de las partes, esto es, la producción de un sentido nuevo, que modifica también a los componentes de esa nueva articulación.

El pueblo no puede definirse desde un punto de vista estadístico. ¿Cuánta gente conforma el pueblo? ¿El 99% es el pueblo? ¿Y el 1% restante no es también parte del pueblo? […] El lema del 99% funciona porque no es el 100%, porque hay un 1% excluido. No se puede construir un “nosotros” sin que exista un “ellos”.

[Revista IC] El discurso de PODEMOS está encaminado hacia la construcción de otra visión sobre lo que nos está pasando, ¿no es así? ¿Cómo se constituye ese nuevo sentido común?

[Iñigo Errejón] Laclau argumenta que, en determinados momentos, entre las diferencias que nos separan emergen demandas frustradas que se establecen como equivalencia. Se trata de una relación que se fundamenta en el hecho de que dos personas experimentan la frustración de demandas diferentes. Inicialmente aparece una equivalencia negativa: la común frustración. La relación hay que construirla a través de un sentido producido por un relato, y esa inicial frustración puede generar lazos de unión (“estamos fastidiados”). Esta primera fase sólo es negativa, es destituyente. Todavía no existe un pueblo que quiera gobernarse. Para que empiece a surgir una voluntad política nueva hace falta construcción discursiva. Tienen que empezar a aparecer significantes que comiencen a actuar como nodos que pongan en relación distintas demandas frustradas.

Estos significante permiten que cristalice una nueva identidad. Son significantes vacíos que se han convertido en campos de batalla. Sobre esas palabras se libra una lucha encarnizada por el sentido. Un ejemplo de ello es “democracia”, un término que reivindica tanto PODEMOS como el PP, tanto PODEMOS como el FMI, aunque obviamente con distinto significado.

La clave está en Mouffe, quien da una vuelta de tuerca al pensamiento anterior cuando indica que no es que existan sujetos políticos que luchen, sino que la política es la lucha por constituir a esos sujetos y por generar identificaciones. […] El autor de la Teoría del Estado Marxista, Nicos Poulantzas, afirma que todo Estado tiene siempre una doble labor que es organizar arriba y desorganizar abajo. Por arriba se toman decisiones que permitan mantener la reproducción social, el día a día, la economía dentro de un orden. Por otra parte, “desorganizar” abajo significa dispersar las quejas, evitar que los que están descontentos no se unan para producir una visión diferente de cómo podrían ser las cosas.

[Revista IC] En el 15M también había un sentido compartido de superación del discurso hegemónico. ¿Hasta qué punto esta máxima está presente en PODEMOS? ¿Puede hablarse de la construcción de un discurso contrahegemónico?

[Iñigo Errejón] Sería fácil presentar esta cuestión en un eje temporal: durante un tiempo se construye contrahegemonía hasta que se genera tanta que pasas a practicar hegemonía. No soy partidario de esa visión. Creo que en todos los momentos de la disputa política [por la hegemonía], se desarrollan labores contrahegemónicas y hegemónicas. Ahora PODEMOS fija algunos términos del enfrentamiento, aunque no en su mayor parte. Por poner un ejemplo: podemos analizar el uso de la palabra “casta”, que usan ya nuestros adversarios. Es más, utilizan el término para intentar atacarnos. El término se ha instalado
de tal manera que necesitan desdibujar qué prácticas son de la “casta”. ”Casta” triunfa como término porque explica de forma sencilla un proceso complejo por el cual las élites económicas y políticas se han convertido en un sólo poder, encerrándose y divorciándose de la sociedad, al tiempo que los mecanismos del Estado de derecho han dejado de controlarlas.

[Revista IC] Conforme PODEMOS va alcanzando posiciones hegemónicas, más centrales en la Esfera Pública, ¿se asume cierta responsabilidad en la construcción de las imágenes? Por ejemplo, últimamente han aparecido algunas metáforas bélicas, como “máquina de guerra electoral”, o la idea de “asalto” frente a la de consenso.

[Iñigo Errejón] Cuando digo “guerra electoral”, no estoy pensando en violencia. Pero claro, comprendo que salvo que se comparta la misma bibliografía, es posible que quien lo escuche pudiera interpretarlo de otro modo. Por otro lado, no es posible explicar PODEMOS si se concibe como la traducción electoral del 15M. Ni sus votos provienen de los sectores simpatizantes o participantes del 15M, ni el sentido que moviliza es exactamente el mismo. Sin embargo, sin el 15M no habría PODEMOS, ni se hubiera iniciado la transformación cultural o las modificaciones moleculares que abren la posibilidad de una intervención como la que plantea PODEMOS. Pero nosotros no somos la representación del 15M. A PODEMOS nadie le ha otorgado esa legitimidad. Además, el 15M fue tan diverso que no es representable electoralmente. Tampoco las propuestas de PODEMOS son las del 15M. Por ejemplo, en cuanto a la concepción del poder político, el 15M no busca tomar el poder, sino construirlo en espacios alternativos.

Los gobiernos deben ser conducidos por actores colectivos. Si hoy se consigue un poder de cambio, que irrumpa en el corazón del Estado, como hemos visto en América Latina, va a ser sólo una pequeña cuña progresista rodeada de poderes conservadores. Ahí es cuando empieza la pelea de verdad. Se conquista una parte del Estado, el gobierno, pero no todo el poder. Luego está la disputa con el poder mediático, el económico, la Unión Europea, el de las asociaciones civiles, etc.

Somos un pueblo que, cuando sale a protestar, no tiene banderas. La bandera nacional no está disponible para gritar que la patria son los pobres. Tampoco tenemos canciones, ni líderes históricos, que son los materiales culturales que constituyen un pueblo. Hay motivos históricos que hacen difícil que esta realidad cambie.

[Revista IC] Según PODEMOS, ¿cuáles podrían ser los símbolos que puedan constituir un “nosotros”?

[Iñigo Errejón] Es muy difícil. En PODEMOS hay muchas discusiones sobre esto […]. El relato de la Transición lo ha construido la serie de televisión “Cuéntame”, que fabrica un relato edulcorado, un poco “ye ye”, donde se explica que en el fondo estábamos un poco peleados, que los militantes comunistas contra la dictadura eran jóvenes idealistas que se pegaron algunas cerreras y se llevaron algún tortazo, pero nada serio.

Y hay algo que está cambiando. La última encuesta sobre la intención de voto arrojaba un dato clave: el trasvase de voto desde el PP a PODEMOS, dos fuerzas distantes si nos atenemos al tipo de frontera y de lógica con la que se realiza el reparto de posiciones del régimen de 1978: izquierda-derecha. Este movimiento resulta menos sorprendente si pensamos desde una lógica “arriba-abajo”, “pueblo-oligarquía”, “ciudadanía-casta”. Sobre este nuevo emplazamiento de la frontera hay más posibilidades de construir una mayoría transversal, que aún carece de himnos, banderas o mitos, pero que podrían estar creándose.

Nosotros teníamos como referencia la experiencia ecuatoriana. Cuando gana Rafael Correa no es cuando la gente está en la calle protestando más, sino tras finalizar un ciclo de protestas y después de haber sufrido otro gobierno también infame. […] Es cierto que la gente no tenía nada en común, ni etiqueta ideológica, ni bandera, ni partido o sindicato. No existía un relato de lo que estaba pasando. La ilusión está jugando ese papel. No como algo falso, sino como la expectativa de que se pueden cambiar las cosas.

3ª PARTE. Una reflexión sobre comunicación en relación con PODEMOS

[Revista IC] Curiosamente del mismo modo que los politólogos que promueven PODEMOS centran su atención en los ciclos de transformación política que suceden en América Latina, los estudiosos en comunicación también fijan sus ojos en ese continente porque construye una práctica que realmente actualiza la Teoría Crítica de la Comunicación. Se percibe por tanto un afán por distanciarse de las fórmulas comunicativas mainstream, que se corresponde con una comunicación concebida como “extranjera” (norte) y se busca una identidad latinoamericana propia a través de la comunicación. Por el contrario, PODEMOS ha decidido integrarse dentro del espacio comunicativos mainstream, con formatos muy centrados en la idea del espectáculo político. ¿Hasta qué punto existe una reflexión consciente de la necesidad de distanciarse de ese tipo de formato?

[Iñigo Errejón] Es una cuestión que discutimos con frecuencia, y somos conscientes de que nos movemos en dos campos de tensión. Por una parte, está la tensión entre negocio y política. Es necesario recordar que PODEMOS prácticamente no existe en los medios públicos. PODEMOS apenas ha aparecido en TVE y los propios trabajadores de TVE y de RNE se han quejado por ello. En los medios privados es diferente: PODEMOS es negocio. Sube la audiencia y esto produce un beneficio económico para los accionistas.

Junto con esa tensión hay otra que se da entre la espectacularización propia de los formatos comerciales y la necesidad de una cierta pedagogía política. La presencia de PODEMOS en los medios ha contribuido a una mayor politización de la discusión en España. Eso lo comenzó también el 15M y, ahora, la presencia de PODEMOS ayuda, por ejemplo, a que no se pase de puntillas sobre noticias enrevesadas como la Operación Púnica o la Gürtel, obligando a representantes fundamentales del régimen a debatir sobre cosas que no les resultan cómodas. Modestamente creo que PODEMOS hace pedagogía y que contribuye a elevar el nivel de la discusión, aunque dentro de los límites de un formato “espectacular”.

No cabe duda de que estar en este tipo de medios tiene un efecto, pero no estar tendría un efecto desastroso. Hay que recordar que el fenómeno de las tertulias políticas lo inaugura la extrema derecha mediática que produce programas en los que se vuelve a hablar de política con pasión.

No combatimos en un terreno plano, sino en uno que ahonda en prácticas que no son las ideales para reconstruir una ciudadanía y un pueblo a la altura de los retos históricos que tenemos. […] Nuestro diagnóstico en todo caso parte de la existencia de una ventana de oportunidad estrecha pero profunda, es decir, que se puede llegar hasta la cocina de las transformaciones políticas de nuestro país para recuperar y desarrollar la soberanía popular, pero esa ventana no va a estar abierta siempre. El consentimiento se recompondrá en algún momento, aunque sea un consentimiento cínico y desilusionado.

[Revista IC] Desde el 15M se gesta un espacio político, social y comunicativo que busca un canal de comunicación y como no lo haya inicialmente en los medios tradicionales se canaliza mediante las redes sociales, como se manifiesta, por ejemplo, en el rápido crecimiento de usuarios en Twitter registrado entre el 15 y el 21 de marzo de 201115. La televisión se resiste a incorporar a este nuevo actor social al principio, pero luego lo ha ido integrando paulatinamente. La Sexta es hoy líder de audiencia gracias al trabajo de conformación mediática de este sector y es posible concebir el tránsito de Pablo Iglesias y el tuyo propio desde de La Tuerka a las tertulias políticas de Cuatro o la Sexta como parte de este proceso.

[Iñigo Errejón] [L]os medios tardan en reaccionar porque no entienden lo que pasa. Sobre la generación que protagoniza el 15M se había construido la narrativa de una “generación que lo tenía todo”, privilegiada y sin pasión para pelear por nada. Es una narrativa que bloquea la posibilidad de entender. Era como si una generación hubiese decidido que el tiempo de la heroicidad ya tuvo lugar durante la Transición, que fue modélica y perfecta. “Ahí nosotros hicimos historia. A vosotros os toca quedaros en la escalera mecánica y seguir”.

Una de las grietas principales que abre la crisis no es el empobrecimiento, sino la brecha entre las expectativas, aquello a lo que el relato oficial decía que teníamos derecho y lo que tras haber cumplido con todas las obligaciones recogidas en el pacto, efectivamente ocurre. […] Este adormecimiento se produce dentro del sistema político, cultural y mediático, lo que provoca que una buena parte de las diferencias ya no se puedan expresar dentro y acaben en los márgenes, en las plazas.

[Revista IC] El 15M es un movimiento que concede gran importancia a la deliberación pública, algo que también es fundamental para la Teoría de la Democracia Deliberativa, según la cual los mecanismos de formación de la opinión pública a los que se deben los medios de comunicación social ocupan un lugar central. ¿Cuál es vuestra visión de la democracia deliberativa?

[Iñigo Errejón] La visión de la democracia deliberativa parte de la idea de que si deliberásemos bien, con buena información e instituciones adecuadas, podríamos llegar a un consenso institucional. Yo no creo que eso sea cierto, sobre todo porque no creo que exista un consenso racional con el que todos debamos tener cierta obligación moral de estar de acuerdo. La misma idea de “consenso racional” puede conllevar un horizonte totalitario. Me parece mayor garantía de libertad que la política y la democracia se conciban como un juego siempre abierto, entre diferentes intereses y actores.

La gente no elige solo posiciones políticas por leerse los programas, como si éstos fueran prospectos de medicamentos. Hay una parte fundamental de representación y de identificación con alguien que dice lo que yo pienso, que siente como yo, que me eriza la piel y me hace sentir que formo parte de algo. Es un componente inerradicable.

[Revista IC] ¿Se podría decir, como pensaba Raymond Williams que aunque el sistema de medios, como parte del sistema social y cultural, sirve al status quo se halla atravesado por fisuras y contradicciones desde las cuales amenaza siempre la posibilidad de transformarlo y reconstruirlo?

[Iñigo Errejón] La mera existencia de PODEMOS muestra que la hegemonía es una relación de poder sustancialmente diferente de otras. No es una dictadura. Tampoco es adecuado el diagnóstico según el cual los poderosos fabrican la realidad y los consensos sociales. […] Más que como un edificio, cabe imaginar el poder hegemónico como un encaje sobre una balsa, supeditada a un juego permanente de seducción, incorporaciones, negociación. De su flexibilidad se deriva su fuerza, lo que le obliga a abrir grietas. Hay que integrar una parte del descontento, sin embargo esto implica abrir las puertas. A lo mejor de repente las abres demasiado o no las abres nada y se acumula tanto fuera que estalla. El poder hegemónico nunca es constante, nunca es monolítico, sino que tiene que ser negociado permanentemente. Es precario. La hegemonía está siempre en construcción permanente.

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